Carta abierta a Ricky

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Con la edad que tengo, 31 años, soy consciente que esta carta no la va a llegar a leer nunca Ricky, por eso he querido lanzarla a internet, es una forma de pensar que le llegó.

Siempre me he sentido muy cómoda expresando lo que siento por escrito, y siempre he hecho lo que me pedía el corazon... y ahora, en este momento, me pide lanzar estas letras al ciberespacio....

No recuerdo muy bien cuando te ví por primera vez, pero lo que sí tengo claro es que no fue con tu éxito de María en el 95, fue con el disco vuelve... Lo único que lleva a mi mente a traves de los años es que a los pocos años de saber de tí, y de seguirte como artista, concretamente en el 99, se fue alguien a quien adoraba, quien era mi pilar y mi sustento, mi padre.

Durante meses anduve como zombie, y el único que me sacaba de mi letargo, quien arracanba una sonrisa cuando oía alguna entrevista eras tú Ricky... recuerdo aquellos años como una nebulosa, pero recuerdo que siempre antes de un examen en la universidad ponía una actuación tuya con la canción “La Bomba” que me revitalizaba y daba una energía especial para enfrentar el momento.

Muchas cosas me unían con mi padre, está claro, pero una era el amor por la música y el baile y en eso coincidiamos que nos encantaba tu forma de actuar, de cantar y de bailar... Siempre sonreiré cuando le decía a mis amigos que tenía “un profesor de baile particular”, y ese, aunque sin saberlo, eras tú. Recuerdo como pasaba una y otra vez el video, hasta casi rallarlo, para conseguir aprenderme un paso de alguno de tus bailes.

Y esos pasos y muchos más los he bailado y he expresado mil sentimientos con el baile, bailando tus canciones... Creo que aquellos que no disfrutan bailando, se pierden sensaciones maravillosas... es una forma de expresar sentimientos que de otra manera no se podría. Cuando estoy contenta me encanta poner música en casa y bailar... incluso creo que es uno de mis mejores métodos para expulsar la energía negativa que a veces me envuelve...

Lo curioso que aquella admiración de jovencilla ha perdurado a lo largo de los años. Antes me encantaba tu música, tu baile...”tu moviemto pélvico” como dice mi tia Isabel “que quita el sentío”... pero hoy por hoy y siguiendo tu trayectoria, me encanta tu forma de encarar la vida... de ver cómo has ido evolucinando... Aunque parezca una tontería, me encanta verte sonreir... es una sonrisa limpia... sin tapujos, como a mí me gusta la gente.

Este verano en Almendralejo lo pude comprobar... un domingo que nos hicistes trasnochar... que no veas que agotamiento al día siguiente en el trabajo. Este concierto ha sido diferente... te había visto hace unos años en las Ventas, pero el concierto de Blanco y Negro ha sido tuyo y sólo tuyo... Además se veía como vibrabais todos en el escenario y eso nos lo transmitiais a todo el público... Disfruté como no te lo puedes imaginar... Me convertí en la cría que aún no había pasado por las pruebas difíciles que te pone la vida... Y llegaste a mí de una manera insospechada...

Tu filosofía de vida me encanta, tu retroalimentación, tu forma de crecer como persona... No sabes como desearía compartir contigo una tarde de charla en una mesita camilla, en invierno, con nuestro braserito y un buen chocolate con dulces.... Sé que es un sueño, pero aún sé soñar despierta...

Gracias por ser cómo eres, gracias por aportarnos la alegría con tus canciones con tu baile... y gracias por ir demostrandonos que la fama y los años no cambian a las buenas personas.

Ojala que te vaya bonito y ojala que encuentres tu lugar, si es que áun no lo has encontrado...

Desde un rincon de Extremadura (España), Simplemente Almudena – Luna de Media Noche